Una fiesta, un encuentro y un engaño.

En Carrenleufú se dio inicio a la nueva temporada de pesca de salmónidos y allí estuvimos asistiendo al evento oficial de lanzamiento, relevando ambientes y desarrollando diferentes estrategias de pesca con mosca en Chubut.

Por Alejandro Inzaurraga.

2021-12-07T08:00:00.0000000Z

2021-12-07T08:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

https://kioscoperfil.pressreader.com/article/283261691133659

FLYCAST

En Carrenleufú se dio inicio a la nueva temporada de pesca de salmónidos y allí estuvimos asistiendo al evento oficial de lanzamiento, relevando ambientes y desarrollando diferentes estrategias de pesca con mosca en Chubut. Una f iesta! Todo nuevo comienzo de temporada es una celebración para los amantes de la pesca deportiva de salmónidos. Comienza cada primero de noviembre una nueva historia o, mejor dicho, un nuevo capítulo de una apasionante historia. Invitados por la Dirección de Pesca Continental y el Ministerio de Turismo de la Provincia de Chubut, asistimos al acto de lanzamiento y además relevamos algunos interesantes ámbitos de la región con muchas expectativas. Más en esta temporada en que las cosas van volviendo a su cauce natural. Y si hablamos de cauce, nada mejor que empezar pescando un río patagónico con peces silvestres. El río Encuentro fue nuestro primer destino, un curso de pequeñas dimensiones que hace de límite entre la Argentina y Chile, y que bordea la pequeña, apacible y pintoresca localidad fronteriza de Carrenleufú –nuestra base de operaciones en esta oportuni dad–. En este curso empezamos a descarbonizar los reeles guardados por tantos meses. El Encuentro Es un río en miniatura y hay que moverse y usar equipos acordes. Caminar sus riberas, andar sigilosamente, pescando primero en la propia orilla antes de entrar al agua a vadear. Tiene mucha vegetación en las márgenes y eso complica los lances, pero no hace falta lograr que sean largos, con cortas distancias y bastante roll cast se pueden ir prospectando los pequeños puntos. La estructura es de río de mont a ña, con muchas curvas, correderas alternando con pozones, cor r ient es desordenadas y mucho obstáculo –grandes piedras, troncos, ramas, barrancas, etc.–. La idea es usar equipos livianos: # 2 a # 4. El Encuentro permite desplegar infinidad de técnicas y estrategias de pesca con moscas secas y ninfas, aunque también se pueden emplear pequeños estrímeres con líneas de flote. El líder convine que sea largo y que termine en un tippet fino. En nuestro caso pescamos con 4x y 5 x. Durante una eclosión o cuando se nota que están comiendo algo específico, hay que tratar de usar la imitación más parecida que tengamos en la caja en tamaño y color, pero a veces hay moscas que no imitan nada en particular y que representan un bocado interesante. Un ámbito singular que da para descubrir sus muchas facetas, para tentar a la numerosa población de pequeñas truchas, que dan para entretenerse, afinar técnicas, darle lugar a los equipos livianos y empezar a calentar el pulso. Alejándose un poco del poblado y en los tramos de menor presencia humana es donde hay más chance de capturar alguna trucha de mejor porte. El Engaño Tras haber disfrutado de un exquisito cordero patagónico preparado por el propio jefe comunal Sergio Núñez, e instalados en las confortables cabañas El Puente, resolvimos para el segundo día relevar el lago Engaño, un ámbito que se caracteriza por tener muy buena población de la trucha menos habitual y frecuente de nuestras aguas cordilleranas. Nos referimos a la fontinalis, salvelino o trucha de arroyo. Tal vez la más bonita por sus colores, el diseño de sus manchas, su boca negra y sus aletas ribeteadas de blanco inmaculado. Coloración todavía un poco apagada en esta época, pero que se acentúa hacia el momento de la fresa a fines del verano. Se trata de una trucha gregaria, que prefiere las aguas bien frías y, cuando el verano avanza calentando las capas superficiales, busca la profundidad de los lagos o las proximidades de los fríos arroyos de deshielo. El Engaño es un lago mediano, tiene forma oval orientado de Este a Oeste, con costas variadas y rodeado de bosque andino patagónico, con sectores desplayados, orillas profundas, veriles marcados, juncales, fondos de arena y de piedra y mucha vida en general: lugares ideales para que las truchas los patrullen buscando alimento. En los espejos es el pez el que debe moverse por comida. El Engaño es el último eslabón de una cadena de lagos interconectada mediante arroyos y formada por el Falso Engaño, La Berta y El Macho de la Berta. Con la logística y la asistencia de Esquel Anglers, acompañados por Rogelio Casal y Maximiliano Piva, comenzamos a flotar en balsa de remos distintos sectores del Engaño. Estas truchas suelen ali mentarse en profundidad, lo que impone usar varas de potencia #6 rápida o #7, con líneas de hundimiento de 250 grains y tippet de entre 2X a 0X. Hay fontinalis de buen tamaño aquí –de hasta 60 cm–, siendo la media de entre 17 y 21 pulgadas. La estrategia de pesca consiste en lanzar hacia la costa o hacia algún sector en el que se vea un veril, dejar profundizar un poco y empezar a estripear, buscando el ritmo y la cadencia óptimos. A veces un estripeo lento y con tirones largos funciona mejor que uno muy rápido. Según la experiencia de los guías, la recogida lenta y acompasada rinde mejor en días o momentos de calor y, en jornadas frías, estripear rápido da mejores resultados. En nuestro caso probamos todo y no podemos concluir qué velocidad fue la mejor, porque de las dos maneras registramos piques. Tal vez las mejores capturas las pudimos prender lanzando, dejando hundir un poco, para luego estripear lento y acelerar la recogida en la última parte. Así prendimos varios buenos ejemplares. Llegamos a esta conclusión después de ver muy lindas truchas siguiendo la mosca hasta al lado del bote. De esta manera es como que primero se tienta al pez, se lo hace interesar en la mosca y seguirla, y merced a la aceleración final, desencadenar el ataque porque siente que si no se le escapa. El top tres Esta fue la cantidad de lugares que mejor rindió: todo el sector de piedras, cercano adonde bajamos los botes, que es una recta de unos 300 metros en la margen sudoeste del lago hasta la punta de piedras propiamente dicha. El viento pegaba fuerte y dificultaba el casteo y la remada, pero ese mismo batido de la marejada seguramente hacía que se moviera el alimento de entre las piedras, y allí estaban las fontinalis muy activas. Tanto lanzando hacia el veril de la costa como hacia el interior del lago hubo piques e interesantes capturas. Otro buen lugar fue el juncal de la margen occidental, allí lanzando en los claros y las calles libres de algas –cercanas a los juncos– tuvimos varias tomadas y prendimos una de las mejores truchas. Evidentemente, patrullan esa zona donde casi seguro hay muchas potenciales presas. Y el tercer lugar que nos sorprendió gratamente fue el desplayado de la costa noroeste. Aquí las encontramos en una profundidades de entre 1 y 2,5 metros. Cerca de la costa y activas. El agua fría de comienzo de temporada hace que todavía frecuenten áreas someras y se las pueda pescar desde el bote o incluso vadeando. Más de un doblete logramos en este último buen pesquero con el plus de que, como la hondura es poca, la fontinalis, acostumbrada a buscar profundidad en su batalla defensiva, aquí producía interesantes corridas laterales. Las moscas más rendidoras, más allá del patrón específico, fueron estrímeres lastrados de colores naranja intenso, negro con patas de goma blancas y llamativas con brillo. Los bocados potenciales de las fontinalis son los propios alevinos de la especie, puyenes y scuds. También las ninfas de caddis y tricópteros. En esa dirección debe ir la elección de la imitación a poner en juego y las estrategias de pesca. Gratamente sorprendidos con este comienzo de temporada, con este nuevo recomenzar de la historia, podemos afirmar que Chubutempezóconelpiederecho y seguramente a tanta fontinalis la acompañarán también arcoíris y marrones. Pero eso ya será otra historia.

es-ar