Comarca de la Ventana Escapada ideal para un verano tranquilo

Con múltiples actividades como trekking, bautismo de vuelo, astroturismo y mucha gastronomía, un punto ideal para las vacaciones.

Textos y fotos: PATRICIA DANIELE Mirá el video de esta nota en: weekend.perfil.com

2021-12-07T08:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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TURISMO

Los comerciantes y hoteleros de Sierra de la Ventana están contentos. Sienten que nunca vivieron una etapa como la actual, que ni en el verano más exitoso tuvieron tantos visitantes como cuando Weekend pasó unos días allí para comprobar cómo se preparan para el verano. Es que el Plan Previaje les llevó turistas como nunca antes, pues la gente ya confía en esta propuesta del Gobierno, a lo que se suma, además, las ganas de salir a airearse en distancias cercanas. Justamente, ubicada a unos 564 km de C.A.B.A., esta preciosa comarca serrana tiene todos los atractivos para tentarnos en una visita: clima caluroso con noches frescas, ríos y arroyos que atraviesan los terrenos con pequeños balnearios para disfrutarlos, muy buenos servicios y todo tipo de actividades para hacer: desde astroturismo a vuelo en un simpático biplaza, pasando por senderismo en el parque provincial Tornquinst, a visitar un tambo o las ruinas del Club Hotel Sierra de la Ventana (ver Weekend N° 587). Con esta propuesta apta para todas las edades y gustos, y con tarifas aceptables de cara al verano 2021, comenzamos el recorrido haciendo astroturismo de la mano de Javier Gómez, de Tierra Ventana, pues arribamos en auto desde Buenos Aires a eso de las 18, la hora perfecta para subir en su 4x4 a la sierra. Mientras se iban los últimos resabios del día y la brisa apenas nos movía el pelo estando a 650 msnm, comenzaron a aparecer los primeros astros en esta zona sin contaminación lumínica. Al mismo tiempo Javier compartía con nosotros todos sus conocimientos (que son muchos): lo que veríamos desde el imponente telescopio óptico sería una foto del pasado de la Vía Láctea, como si fuera una máquina del tiempo a la distancia. Y ahí empezaron las exclamaciones de sorpresa: al ver con apenas un guiño del ojo las manchas de Júpiter o los anillos de Saturno, se sucedieron una tras otra en los cinco aprendices de astrónomo que compartimos la noche, imaginando casi un viaje interespacial. Realmente, una experiencia inolvidable. Aquí la vianda para la cena corre por cuenta de cada turista y conviene llevar abrigo porque cuando baja el sol suele refrescar. Precio $ 3.500 por persona. En avioneta hacia el atardecer Si hay algo que es una constante en Sierra de la Ventana y en las localidades aledañas, es la amabilidad de sus pobladores. Locales o inmigrantes por igual se detienen a charlar, saber cosas del visitante, aportar datos de interés y ayudar en todo lo que se pueda. Eso quiere decir que todo va a tomar más tiempo del calculado, entre anécdotas y una dedicada atención se pueden pasar horas en un almuerzo distendido en el Balcón del Golf (solo para huéspedes), comprándole alfajores o chocolates a Mónica, elaborados de manera artesanal con la receta familiar de los Solozza hace casi 50 años, o cenando el espectacular menú de siete pasos que prepara Esteban Di Paola en su restó Les Amis: por sorprendentes $ 2.400 se vive una experiencia sensorial inigualable, disfrutando de platos preparados en base a los elementos de la zona, trabajados con amor y presentados con la explicación personalizada que los comensales agradecen. Sí, todo es muy charlado, algo que después de tanto tiempo de aislamiento se agradece. Pero como nos llama la aventura, también fuimos al vecino aeroclub de Cabildo (a 50 km de Sierra) para subirnos a un Piper P11 biplaza. Comandado por el Loco Claudio Schumacher, es una avioneta de tela plástica, casi un planeador, con la que hace vuelos de bautismo llevando un solo pasajero para que admire la zona rural, los picos del cordón Pillahuinco y el Mirador de Ventana, hasta el dique de Paso de Piedra, que dura unos 25 minutos y tiene un costo de $ 4.000. La otra opción dura una hora y 20 minutos y suele lelgar hasta la cercana Monte Hermoso para ver la playa desde el aire. El precio ronda los $ 6.500 por persona, Le dicen El Loco porque es amante de la velocidad y tuvo varios accidentes en moto, pero conduciendo la aeronave es de absoluta confianza. Resulta un placer ver desde lo alto a las vaquitas y el atardecer en el horizonte. Trekking y degustaciones Los amantes del trekking estarán de parabienes en el parque Provincial Torquinst, pues tiene senderos autoguiados de diferentes niveles de exigencia y otros que requieren de la asistencia obligatoria de guías, como el que acerca al símbolo de la zona, la famosa ventana, con un ascenso exigente de 6 horas. El premio es ver de cerca cómo quedó la cueva de la cumbre cuando se le cayó la pared trasera y así conformó la ventana que da nombre a la comarca. La tarifa de ingreso al parque es de $ 200 por jornada y se puede pasar todo el día caminando y disfrutando, siempre que se sigan las indicaciones que hay en todos los recorridos. Recomendación que da el guardaparques Pablo y que es bueno tener en cuenta: no se olviden de llevar agua. Un componente destacado en todo este paseo es el gastronómico. Y no solo por la experiencia en Les Amis que sino porque se pueden hacer kilómetros para descubrir, cerca de la ruta, al tambo y comedor rural Balcón del Arroyo, donde elaboran 18 variedades de quesos y, en una simpática casita de madera, sirven un menú que empieza con picada, la elección entre tres opciones de plato fuerte y postres bien caseros. Para comer mientras se ve pastar a las vacas. Y de yapa, a las 17 que es la hora del ordeñe, se hace la visita guiada. Precio del menú $ 1.800 con agua saborizada. Aquí atienden Liliana, encargada de la cocina, Gerardo (el propietario del establecimiento) y su nieto y Juancito, un diligente ayudante. El arroyo del nombre está cerca, es muy cristalino y forma parte de un balneario al que se puede ir a pasar el día previo pago de $ 400 por persona,. Solo en grupos reducidos y con separación, de hasta 25 visitantes a la vez. Es el lugar más pacífico para hacer un picnic. La ciudad de Sierra de la Ventana tiene un riacho que la cruza y separa. Del lado derecho está el centro con su estación victoriana y, del otro, Villa Arcadia, un barrio nuevo con construcciones modernas y la Casa de té Tea Barn, que abre sábados y domingos para la merienda, aunque en las noches de verano agregarán un food track y un jardín cervecero, como cuenta Majo Lavandeira. Ella cambió el porteño barrio de Belgrano por la sierra, ya que su marido es de Coronel Suárez. Además, viajó por el mundo estudiando el té y especializándose en su cata y ahora tiene este precioso granero vidriado ubicado en la zona más alta de la villa, para servir todas las variedades que trajo acompañadas de sándwiches, cheese cake y otras dulzuras hechas en casa con ingredientes de primer nivel. Un verdadero festín para disfrutar despacio, mirando la sierra y las casas vecinas mientras el aroma de las retamas, que pintan la ruta de amarillo, inunda la tardecita.

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