Rubias de la costa de Atalaya

Llegaron las corvinas a la zona sur del Río de la Plata. Cuál es la mejor hora para pescarlas y en qué zona se mueven.

Textos y fotos: GUSTAVO FRONTONI

2022-09-15T07:00:00.0000000Z

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Editorial Perfil

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PESCA

Llegaron las corvinas a la zona sur del Río de la Plata. Cuál es la mejor hora para pescarlas y en qué zona se mueven. Los fríos del invierno van teniendo síntomas de retirada y, aún sin que los aires primaverales se hayan presentado en forma categórica, ya en el ambiente se va percibiendo que es tiempo de ir regulando el abrigo extremo. Y sí, son momentos de transición, época en que las incertidumbres se van planteando en distintos aspectos y uno de ellos es el que ocupa a nuestra pasión, la pesca deportiva, representada específicamente por el preciado pejerrey que entra en el período de veda, a contramano del dorado en los ríos mesopotámicos que empieza a arrancar casi al mismo tiempo que la tararira, y de la pesca costera variada de mar que aún tiene pocos protagonistas. Pero la ansiedad del pescador no se detiene. Y así llegamos al Río de La Plata, donde todavía se siguen obteniendo los mejores f lechas de plata de f in de temporada, aunque con un regalo extra: la posibilidad de ir en busca de corvinas rubias, que en el período de reproducción convocan gigantescos cardúmenes en las aguas salobres de la bahía de Samborombón, lugar al que también se dirigen las f lotas de pesca comercial para rea lizar ex traordinaria depredación. Cuándo ingresan En realidad, la presencia masiva de corvinas en las aguas costeras de la bahía se comienza a registrar desde mayo y, en agosto, empieza la desconcentración, lo que pone en marcha la dispersión y el remonte de la especie hacia el Norte. De esta forma llegan hasta las aguas de la ciudad de La Plata, precisamente a las playas de La Balandra, Atalaya y Magdalena, donde se ubican sobre los bancos de piedra localizados entre los 1.000 y 4.000 m de la costa para alimentarse de las concentraciones de mejillón asiático. Es en este momento, entonces, cuando los pescadores tienen la oportunidad de tentarlas con equipos muy livianos a profundidades que no excedan los 5 m. Debemos decir que la presencia de las corvinas en estas aguas data seguramente de tiempos inmemoriales, ya que es un ciclo biológico natural, pero en realidad la difusión masiva de su pesca comenzó hace unos 25 años. La actividad anterior solo estaba reservada para unos pocos afortunados lugareños que acudían al río con sus embarcaciones. Para este relevamiento contactamos a nuestro referente local: Javier Pity Sancho, con larga trayectoria y tres embarcaciones tracker a disposición de los clientes. Bastaron un par de llamados para completar el cupo junto a Daniel Panarotti y Alberto Frontoni, con quienes viajamos desde Quilmes hasta el pueblo de Atalaya en apenas 1.30 hs a través de la autopista Buenos Aires - La Plata, para luego bajar y continuar por la vieja Ruta 11 (el GPS nos conduce de maravilla a la zona del balneario local). En marcha En el muel le (de gra ndes d i mensiones) ca rga mos los equipos y la carnada, repasamos el pronóstico (que no era el mejor, ya que veníamos con lluvia y niebla en el camino), y partimos en una navegación de 30 minutos hasta la primera parada. El guía acomodó su embarcación en un banco de piedra a las 9 de la mañana, momento en que la superficie del agua estaba completamente planchada, casi sin viento y con el sol que iba asomando en una mañana fresca. Cañas al agua Armamos equipos con cañas de spinning de acción media de 2 a 2,40 m, líneas corredizas de dos anzuelos confeccionadas en nylon del 0,40 con brazoladas de 0,35 m, reeles clásicos de variada del tamaño 50 y anzuelos números 2 o 3 con retén de carnada y pata corta. Carnada: camarón fresco y crudo. Los primeros lances dieron buena respuesta y en solo 10 minutos ya habíamos clavado un par de corvinas medianas, a las que les siguieron varias más. Así fue hasta al mediodía: finalización de la marea en bajante. El mejor momento Para tener éxito es importante saber que esta pesca se realiza en la parada del agua y durante el cambio de marea, luego (por lo general, después del mediodía) la actividad decae notoriamente. Otro dato a tener en cuenta es que los ejemplares que se capturan van desde los 600 g hasta los 2,5 kg, tamaño nada despreciable teniendo en cuenta que las redes eligen los especímenes que rondan los 300 y 800 g como producto seleccionado para la exportación. Con más de 20 ejemplares seleccionados entre muchos más que picaron, a las 14:30, luego de un rico almuerzo y con viento Sur en alza, decidimos dar por finalizada esta excelente jornada. Atalaya sigue siendo una invitación con pejerreyes, cor v inas y, próx ima mente, bagres de mar. Vale la pena hacer el viaje.

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