Nuevos tiempos de aventura.

Historia y futuro de los viajes en bici. Cómo eran hace años y de qué forma evolucionaron los equipos.

Por Marisol López.

2022-09-15T07:00:00.0000000Z

2022-09-15T07:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

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Historia y futuro de los viajes en bicicleta. Cómo eran hace años y de qué forma evolucionaron los equipos. Ya no basta con hablar solo de cicloviajeros. Hoy es necesario agrupar las diferentes modalidades que fueron tomando fuerza en los últimos tiempos bajo un mismo techo, y es de allí que nace el concepto de ciclismo de aventura como forma de integración. Para la Real Academia Española la palabra “aventura” refiere a un suceso extraño o poco frecuente que vive o presencia una persona, especialmente el que es emocionante, peligroso o entraña algún riesgo. Por lo tanto, un verdadero aventurero es toda aquella personas que sale en búsqueda de nuevas experiencias. Sin embargo, aunque parezca algo simple desde la definición, en el mundo de la aventura es muy común que se menosprecie ese inicial espíritu que todos llevamos dentro, para darle lugar solo a las grandes hazañas que solo un puñado de “reales aventureros” puede llevar a cabo. Asombrosamente, en varias oportunidades nos ha tocado escuchar frases del tipo “sin peligro no hay aventura” o “hacer tal o cual ruta cicloturística no es una verdadera aventura”, como si existiera un manual definitivo para aventureros que indique cuándo algo pertenece al mundo de la aventura y cuándo no. Desde nuestro punto de vista, la aventura es la fantástica sensación de estar viviendo algo novedosamente maravilloso, aún cuando para otros esa misma experiencia pueda resultar un simple paseo de rutina. Históricamente, cuando pensábamos en bicis y aventura, aparecía en nuestra mente la imagen de un típico cicloturista que, con su bicicleta cargada de bolsos y alforjas, recorría las rutas y caminos del mundo para conocer lugares y culturas de lo más diversas. Así se fue formando con el tiempo nuestro ideario de esos aventureros en bici que dejaban las comodidades más básicas para pasar algún tiempo viviendo sobre sus bicis cargadas con todo lo necesario para tal fin. Así fue también que, con los años, muchos nos fuimos motivando y animando poco a poco a imitar a esos cicloviajeros. Por aquella época, claro, el contagio era lento y sucedía cuando, en ocasiones aisladas, aparecía alguna nota de estos personajes en alguna revista especializada en donde contaban sus andanzas. Luego, con la llegada de Internet y las redes sociales, repentinamente el mundo pareció haberse llenado de personas viajando en bici y con ese fenómeno también comenzaron a diversificarse esas formas de viajar o aventurarse en bike por ahí. Más información al alcance de la mano, más personas viajando en bici en todo el mundo, más rutas por explorar, límites por romper, tecnología aplicada a la actividad, equipos específicos y oportunidades de andar por lugares donde antes no se hubiera podido imaginar, dan como resultado una veloz evolución en una disciplina que comenzó hace muchísimos años de una manera muy simple, y que en la actualidad se encuentra en un momento de auge y pleno desarrollo. Hoy ya no somos solo cicloviajeros, han venido a sumarse a la familia del ciclismo de aventura numerosas formas específicas que se diferencian muy marcadamente unas de otras: bikepacking, gravel, fatbike, midfat, ultraciclismo, bike hiking y la lista sigue creciendo a medida que las empresas del rubro presentan sus nuevos lanzamientos, que no hacen más que diversificar a esa gran comunidad de cicloaventureros que están aprovechando más que nunca las posibilidades que la evolución técnica les va brindando a cada actividad. La cuestión es que no debemos pensar que un clásico viaje de cicloturismo con una típica bici de touring, montada con alforjas a la manera tradicional, ha dejado de ser un viaje de aventura sino que, por el contrario, es donde se forjó la esencia de lo que actualmente denominamos ciclismo de aventura y aunque hoy todos estemos un poco metidos en el rollo del bikepacking, el minimalismo y las rutas inhóspitas, no debemos olvidar que más allá de modismos, formas o estilos, está lo verdaderamente importante que es poder encontrar esa sensación de aventura que las bicis le aportan a los viajes o proyectos que deseamos llevar a cabo. Tecnología e innovación Al igual que en la automotriz, la industria de la bicicleta nunca ha dejado de buscar la forma de innovar. Ya sea para crear bicis más rápidas, resistentes, livianas, eficientes o seguras, las diferentes marcas nunca han dejado de trabajar en el tema. A pesar de ello, fueron pocos los usuarios que supieron capitalizar al máximo esos avances tecnológicos, dejando su aprovechamiento solo a corredores de ruta o MTB quienes, por lo general, enfocaron toda su energía en ser más veloces en los diversos terrenos donde se suelen llevar a cabo las competencias. Pero para el resto, esos avances pasaron desapercibidos por algún tiempo, hasta que hace solo un par de años algunos usuarios con perfiles más aventureros comenzaron a sacar provecho de las tecnologías disponibles. Por eso hoy no asombra ver bicicletas rodando por glaciares, en la cumbre de volcanes de más de 6.000 m o ciclistas viajando por lugares donde ni siquiera hay senderos bien definidos. Bicis mas livianas, materiales más resistentes, ruedas tubeless de todos los anchos imaginables para rodar sin pinchar por cualquier superficie, junto a equipos e indumentaria outdoor hiperfuncionales, compactables y livianas hacen que las fronteras que existían en el mundo de la aventura sobre ruedas se hayan difuminado de tal forma que hoy parece no haber límites para el ciclismo de aventura. ■ Viajes por rutas y caminos Inicialmente este era el principal destino de los viajes en bici y, por lo tanto, uno de los mayores atractivos que ofrecía la actividad era la posibilidad de ir recorriendo diferentes comunidades, pueblos, ciudades y culturas gracias a la utilización de la bicicleta como medio de transporte. Así, este tipo de aventuras respondía a una forma de viajar que se limitaba exclusivamente al tránsito por rutas y caminos. Debido a ello, los equipos, materiales y formas debían ser funcionales al tipo de viaje en cuestión. Las bicicletas, por ejemplo, tenían que ser fuertes, de materiales nobles que pudieran ser reparados con facilidad en cualquier pequeño pueblo, las ruedas tenían que responder a patrones comunes para poder ser reemplazadas en cualquier parte, al igual que el resto de los componentes. El concepto obedecía simplemente a la lógica de poder seguir viajando de pueblo en pueblo o de ciudad en ciudad con el menor número de complicaciones posibles y, en el caso de que surgieran, que pudieran ser solucionadas fácilmente. La gran ventaja con la que cuenta cualquier aventurero que realiza este tipo de viajes es que nunca estará totalmente aislado, ya que “donde existe un camino existe gente”, por lo que tarde o temprano y en caso de ser necesario, siempre va a llegar la asistencia de alguien que esté de paso por el lugar. Además, usualmente en este tipo de rutas existen lugares intermedios en donde reabastecerse, solucionar problemas técnicos o simplemente descansar. A medida que esos caminos van haciéndose más pequeños, vamos a encontrar menos infraestructura en los pueblos que conectan y menor cantidad de personas en tránsito, con lo cual el grado de planificación y autosustentación será mayor, lo que sin dudas implica otro nivel de compromiso hacia la actividad. ■ lBikepacking Este estilo de carga minimalista consta de pequeños bolsos integrados a la bici, lo que permitió en gran medida que una cargada con todo lo necesario para realizar travesías autogestionadas pueda transitar cómodamente casi por cualquier tipo de terreno, pero además se transformó en la impulsora de una nueva filosofía de viaje en donde el acercamiento a la naturaleza es el principal objetivo. Ya no se trata de ir uniendo pueblos y ciudades, sino más bien de alejarse todo lo posible de estos lugares. Pero dejar las rutas y caminos utilizados por los vehículos motorizados para comenzar a transitar sendas de menor importancia siempre implica un mayor grado de complejidad desde muchísimos aspectos. Alejarse de los lugares poblados para adentrarse en zonas agrestes puede parecer una idea muy romántica desde lo conceptual, pero requiere de mucho más trabajo y compromiso si se lo hace responsablemente. Nunca hay que olvidar que una mala planificación, un pequeño error de cálculo, de navegación o un simple problema mecánico pueden hacer que la experiencia de aventurarse con la bici por una zona agreste se transforme en un verdadero problema. Quedarse sin agua potable, no estar preparado para afrontar climas adversos, que ocurra un accidente o que por rotura la bici quede inutilizable en lugares donde la asistencia externa no es lo común, hacen que inevitablemente tengamos que comprometernos con la actividad que desarrollamos y eso comienza desde el momento mismo en que empezamos imaginar un viaje de este tipo. Se trata de ir ganando experiencia poco a poco para ir avanzando en el manejo de la técnica requerida para la actividad. ■ Sobre travesías y expediciones En general, cuando se habla de travesías y expediciones, en el ámbito de los deportes de aventura se hace mención a proyectos de gran envergadura, que implican un alto compromiso con la actividad y que, por lo general, son llevadas a cabo por personas con un alto grado de experiencia y conocimiento en el tema. Por eso es común que se trate de proyectos con mucho trabajo previo, en donde la planificación y la preparación son tan importantes como la realización misma de la travesía o expedición. Si hablamos específicamente dentro del ámbito del ciclismo de aventura podemos reconocer que, por tratarse de una actividad con poco tiempo de desarrollo, no son muchos los ejemplos que se pueden encontrar, sobre todo cuando se habla puntualmente de expediciones de envergadura. Sin embargo, cada vez más aventureros se animan a abrir nuevas rutas técnicas o a realizar travesías por zonas en donde hasta hace solo algunos años atrás era impensado acceder utilizando bicicletas como herramienta de progresión. ■ Un futuro prometedor En los últimos años, pocos deportes han evolucionado tanto como el ciclismo en todas sus modalidades. La masificación del uso de la bicicleta en el mundo ha hecho que los deportes relacionados con ella también hayan ganado muchísima popularidad, al punto de hacer masivas disciplinas que antes eran de nicho. El mercado, en muy poco tiempo, nos ha puesto sobre la mesa muchas herramientas que hoy podemos utilizar para hacer ciclismo de aventura.Además tenemos la suerte de vivir en un territorio que, por sus características geográficas, nos ofrece la oportunidad perfecta para desarrollar proyectos relacionados a esta actividad: miles de kilómetros de montañas, selvas, mar, monte, sierras, desiertos y rutas cicloturísticas de inigualable belleza están a nuestra disposición para que llevemos adelante proyectos de diferentes niveles de dificultad. Qué vamos a hacer y adónde llegaremos, es un camino muy personal, pero tanto para aquellos que se inician, como para los que buscan aventuras épicas son, sin dudas, tiempos muy propicios. Queda mucho por hacer, hay mucha información disponible y más tarde o más temprano podemos llegar a conseguir las herramientas y los equipos necesarios para lo que nos propongamos hacer… Así que a trabajar y disfrutar del viaje que, desde ya, es una aventura en sí mismo.

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