Perros, ¡sí!

Cada vez es más necesaria su participación en las salidas de caza si queremos obtener buenos resultados. Relato de una experiencia real en el terreno.

Por Horacio Gallo.

2022-09-15T07:00:00.0000000Z

2022-09-15T07:00:00.0000000Z

Editorial Perfil

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CONTENIDO

Cada vez es más necesaria la participación de canes en las salidas de caza si queremos obtener buenos resultados. Relato de una experiencia real en el terrenos bonaerenses. Ante la dicotomía perro sí o no, este año quedó comprobado que perro sí. Sin ellos la proporción de perdices es casi 10 a 1. A fines de julio realicé la última cacería de 2022 junto a Alberto Cilento, Daniel Callisto y Mario Pacheco. No asistí con mi pointer Folk, sino con los bretones, Dora y Tomás (madre e hijo) de Ignacio Villamón, quien los facilitó para esta nota. El día se presentó con una neblina que recién se atenuó a las 10, pero que nunca nos abandonó. La temperatura rondaba los 14 °C, la brisa se presentaba muy leve, y los pastos estaban bajos y húmedos. Comprobamos una hora y media cada método en un mismo cuadro, según el siguiente esquema: 1) los cuatro sin perro, 2) cada uno con un perro, 3) los dos perros juntos. Los cazadores nos movimos en línea, separados unos 15 m, y recorrimos una transecta o zona de muestreo que nos permitió tomar datos para analizar la experiencia dentro del cupo de piezas por día y por cazador, el resto fueron avistajes. ■ Viento de frente o a favor La primera recorrida la realizamos tomando las experiencias de los censos anteriores, vividas junto a los biólogos del ex Organismo Para Desarrollo Sustentable (OPDS), por lo que dividimos el cuadro en cuatro transectas de 60 m de ancho cada una. La uno y la tres con viento de frente, y las dos y cuatro con viento a favor. La única diferencia fue que, cuando nos movimos sin perros, realizamos pequeños zigzags de 5 m para cubrir más terreno. Comenzamos el recorrido con viento de frente cruzado y no logramos levantar ni una perdiz. Recién en el segundo y cuarto intento, con viento de atrás salió una en cada recorrido, con lo cual el promedio fue realmente bajo. Así que retomamos al inicio y salimos con Dora, de siete años, para recorrer la primera transecta. El resultado: cuatro muestras con perdices en movimiento que Dora marcó desde bastante distancia. En las transectas con viento por detrás solo marcó dos (pero no las hizo volar ni pisó a ninguna). Y en el tercer intento, con viento a favor, realizó cinco marcas. Llegó el turno de Tomás de casi tres años. Otra vez con viento de frente, pero en la primera transecta marcó 13 perdices en rangos más cortos y precisos que los de su madre. En el segundo recorrido con viento de atrás, acusó cinco perdices, en el tercero 12 y en dos oportunidades doble marca a dos perdices. Por último, en el cuarto tramo señaló cuatro ejemplares en difícil situación. Es importante aclarar que Mario, que es lugareño en este terreno, había revisado el cuadro con anterioridad a partir del excremento fresco y los nidos, y sabía que había población cinegética para realizar esta experiencia. La conclusión empírica es la siguiente: en la prueba con los dos perros juntos notamos que si bien ambos trabajaron bien, Dora se apoyaba en Tomás, a quien observaba cómo y dónde efectuaba las marcas desde unos 3 m por detrás. En cuestión de resultados, los recorridos de las cuatro transectas con cuatro cazadores arrojaron que: sin perros levantamos dos perdices; con Dora, 10; y con Tomás, 33. Con lo cual hoy cazar sin perro es solo para alguien solitario. ■ Valores de los cachorros Las razas tradicionales de perros de caza son pointer, breton, braco y setter. Para obtener buenos resultados conviene que provengan de criadores acreditados y con papeles de ped ig r í.Ta mbién que est én entrenados con solvencia, capacidad y honestidad. A modo de referencia, los valores de los cachorros de 45 días oscilan entre $ 45.000 y $ 60.000. Si optamos por perros de un año a un año y medio de edad cazando de manera excelente, debemos sumar unos U$S 1.000 a U$S 2.000, diferencia se da en el entrenamiento, en los papeles de la federación cinológica, en la calidad de la alimentación balanceada premium y en el control veterinario mensual (que oscila aproximadamente en unos $ 14.000 mensuales, cifra que demos multiplicar por 18 meses).

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